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Perder peso podría ayudar con la incontinencia 05-06-15


Perder peso podría ayudar con la incontinencia

Un estudio halla que perder el ocho por ciento del peso corporal reduce casi a la mitad la cantidad de episodios




Un estudio reciente sugiere que si usted es una de las millones de mujeres que sufre de incontinencia urinaria, perder peso quizá alivie los síntomas.


Publicado en la edición del 29 de enero de la revista New England Journal of Medicine, el estudio halló que cuando las mujeres perdían cerca del ocho por ciento del peso corporal, en promedio 7.7 kg (17 lb) en este grupo de edad, la frecuencia de los episodios de incontinencia se redujo en casi la mitad.

"El peso es uno de los mayores factores de riesgo para desarrollar incontinencia y para su empeoramiento", según la Dra. Leslee Subak, autora del estudio y profesora asociada de los departamentos de obstetricia, ginecología, ciencias de la reproducción, urología, epidemiología y bioestadística de la Universidad de California en San Francisco.

Más de 13 millones de mujeres estadounidenses tienen problemas de incontinencia urinaria, según la información de fondo del estudio. Los estudios de observación han hallado una relación entre el peso adicional y la incontinencia, mientras que otras investigaciones han sugerido que perder peso podría ser beneficioso para aliviar los síntomas de la incontinencia.

Para confirmar estos hallazgos, Subak y sus colegas reclutaron a 338 mujeres de Rhode Island y Alabama. Las mujeres debían tener al menos treinta años y su índice de masa corporal (IMC) debía estar entre 25 y 50. Según los Institutos Nacionales de Salud, un IMC superior a 25 se considera exceso de peso y obesidad si es mayor que 30. Las mujeres experimentaron al menos diez episodios de incontinencia en un período de siete días.

Las dos terceras partes de las mujeres se asignaron aleatoriamente al grupo de intervención, que incluía, dieta, ejercicio y modificación del comportamiento, mientras que el tercio restante (el grupo de control) recibieron cuatro sesiones educativas sobre pérdida de peso, alimentación saludable y actividad física. Las mujeres recibieron un cuadernillo de autoayuda con consejos para mejorar la incontinencia urinaria.

El grupo de intervención se reunió durante una hora cada semana durante seis meses y se asignó a un protocolo estructurado que incluía dieta y ejercicio, diseñado para ayudarles a perder entre 7 y 9 por ciento del peso con el que comenzaron.

En promedio, el grupo de intervención perdió el 8 por ciento de su peso corporal, alrededor de 7.7 kg (17 lb). El grupo de control perdió el 1.6 por ciento de su peso corporal, un poco más de de 1.4 kg (3 lb) cada una.

Luego de seis meses, la cantidad semanal de episodios de incontinencia se redujo en 47 por ciento para las del grupo de intervención, en comparación con 28 por ciento en el grupo de control. El grupo de intervención también informó sobre menos episodios de incontinencia por esfuerzo (la que tiene lugar por la presión adicional de reír, toser o estornudar). El grupo no vio mejoras en la incontinencia por urgencia, es decir la necesidad repentina de orinar.

"La presión reducida por la pérdida de peso causa una reducción de la presión sobre la vejiga", explicó Subak.

Aseguró que estos hallazgos confirman que la pérdida de peso se puede considerar tratamiento de primera línea para las mujeres incontinentes.

"El peso que cargamos afecta nuestro cuerpo de tantas maneras", señaló la Dra. Janet Tomezko, jefa de la sección de uroginecología del Hospital conmemorativo Northwestern de Chicago. "Además, entre mayor sea el exceso de peso, más habrá que perder para lograr efectos, pero se puede. No es fácil, pero me parece que vamos a ver cada vez más programas que abordan la pérdida de peso, el ejercicio y la salud pélvica".

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